lunes, 19 de junio de 2023

Vuelta por las montañas de Portbou


Portbou, justo en la frontera con Francia, además de tener un importante papel estratégico durante la II Guerra Mundial, es un espectacular enclave situado entre montañas, acantilados y el Mediterráneo, donde la conjunción entre mar y montaña alcanza un nivel superior.

Hacía mucho tiempo que tenía esta ruta en mente, pero al ser Portbou uno de los lugares de Catalunya donde más fuertes soplan los vientos, había que buscar un día que la tramuntana no pegara mucho, y finalmente ese día llegó en el segundo de mis días de vacaciones.

La ruta en cuestión consistía en recorrer todo el perímetro del término municipal de Portbou, que avanza por un cordal que crea una especie de valle o cañón, que desemboca entre dos zonas de acantilados, la Badia de Portbou, justo donde encontramos la población.

Al ser una ruta que me pilla algo lejos, madrugo bastante para ir en busca de Portbou, donde dejaré el coche a las afueras del pueblo, muy cerca del GR-92, que tiene su inicio-final en Portbou, para ir en busca de la Platja de Portbou. que presenta un aspecto precioso, con las primeras luces anaranjadas del amanecer.

Comenzamos callejeando por el bonito pueblo de Portbou

Llegamos a la Platja de Portbou o Platja Gran

Ahora iremos en busca de esa caseta, situada en la Platja Petita

Estas vistas y la soledad, junto al sonido hipnótico de la olas, hacen que uno pierda la noción del tiempo

Un grupo de cormoranes nada a sus anchas por estas tranquilas aguas

Desde aquí vamos en dirección Norte en busca de un estrecho y colgado Camí de Ronda que nos irá llevando de cala en cala, a cual más espectacular, donde también descubriremos alguna cueva, una de ellas frecuentada por piratas en el pasado. Os remito a las fotos, donde os iré nombrando cada uno de los lugares para que os deleitéis con el espectáculo del amanecer.

Ahora avanzaremos pegados a los acantilados, nada recomendable ir por aquí un día de mala mar

Ya os aviso, durante este tramo no pararéis de ver fotos, la cámara echaba humo

Vamos dejando atrás Portbou

Me encanta caminar por estos senderos que el mar va empapando con sus olas

Como todo Camí de Ronda, encontramos tramos adecuados con escaleras

Los amaneceres del Mediterráneo son sublimes

Si miramos a lo lejos, podemos ver el camino por el que avanzaremos

Esta curiosa pasarela la pasaremos en breve

Y tras cruzarla llegamos a Les Tres Platjetes

Donde dan ganas de sentarse a contemplar el espectáculo

Cerramos un poco el zoom para dar protagonismo al anaranjado y dorado del amanecer

Los senderos de alta montaña o que cruzan frondosos y húmedos bosques me encantan, pero estos, bien pegados al mar, no se quedan a la zaga

El camino nos lleva a visitar la Cova de les Rates

¿Entendéis porqué no pude parar de hacer fotos...?

Portbou cada vez se ve más pequeñito

No paran de ir apareciendo pequeñas e idílicas calas

Como esta de la Platja del Pi, que nos regala una brutal postal

La verdad es que me chiflan estas playas de rocas

Ahora el camino nos lleva por un tramo colgado

Y si en cierto punto nos desviamos un poco del sendero, podemos bajar a ver la Cova del Pirata

Tras dejar atrás la Cova del Pirata cogemos un bien marcado sendero que nos llevará bien pegados a los acantilados, donde tendremos que apoyar las manos en algún punto, siempre con cuidado de no ponerlas encima de alguna chumbera, y siempre disfrutando de las impresionantes vistas que nos regala este precioso camino.

Ahora ya dejaremos el sendero colgado para avanzar por terreno más cómodo, pero no por ellos menos hermoso

Una mirada atrás para ver el camino recorrido

Y la vista adelante para observar el que nos queda por recorrer

Llegamos al punto de salida de la Badia de Portbou

Para ganar el cordal, en lugar de avanzar por la vaguada, el sendero nos lleva pegados a los acantilados

Cosa que nos regala unas brutales vistas

Ahora tendremos que andar con cuidado con las chumberas

Ya que en algún tramo nos tocará apoyar las manos

Después de la dura subida, por fin llegamos a la cima del Puig de Cervera, donde encontramos una caseta, que resulta ser un antiguo puesto de vigilancia de la Gestapo de la Alemania Nazi, un rincón, que además de unas impresionantes vistas, nos empapa de historia reciente, por lo que decidimos parar para descansar y comer algo, que aun nos quedan una cuantas horas de ruta.

Poco a poco vamos ganando altura

Hasta llegar al Puig de Cervera, donde un inmenso Mediterráneo nos saluda

Las vistas al Sur y a Portbou son impresionantes

Hacia el Oeste podemos ver el cordal que recorreremos ahora

Y al Norte, el pueblo de Cerbère o Cervera

Antiguo puesto de control y vigía de la Gestapo

Una vez hemos acabado de comer nuestro pequeño tentempié, nos ponemos de nuevo en danza, ya que ahora nos tocará recorrer el cordal en dirección Oeste, intercambiando las vistas entre el Portbou, al Sur, y Cerbère, al Norte. Por el cordal, pasando primero por el Coll de les Fresses, para finalmente ir en busca del Coll dels Belitres, donde encontraremos un par de bunkers de la Línea P, así como un memorial en recuerdo de los republicanos españoles.

Comenzamos a avanzar

El mar no se quiere despedir de nosotros

Coll de Les Fresses

El cuello nos va reventar tanto mirar a izquierda y derecha

La Torre de Querroig ya es bien visible

Al Norte podemos divisar la estación de tren de Cerbère, que se une a la de Portbou por un túnel, formado uno de los enlaces ferroviarios más importantes de Europa

Espectacular bunker, que aun conserva parte de la torreta

Por esta puerta se accedía a su interior

Ciertamente, impresiona verlo tan bien conservado

Memorial a los republicanos españoles que lucharon en la II Guerra Mundial

Ahora iremos avanzando por pista o camino ancho hasta dar con el Coll de la Fareille, casi siempre por vertiente francesa, y con nuestro siguiente objetivo siempre bien presente justo delante, la Torre de Querroig. Un tema interesante es que justo antes de llegar al collado, podemos encontrar abetos, sí, abetos, impresionante teniendo en cuenta que estamos a escasos 300 metros de altura.

Ahora toca avanzar un poco por pista

Pero eso no significa que el entorno pierda belleza

A ratos transitaremos por la vertiente francesa

Y a ratos por la catalana

Pero que es lo que veo... ¿un abeto?

Coll de la Farella

Que nos permite deleitarnos con el valle que forma todo el circo que rodea Portbou

Y efectivamente, son abetos, y unos cuantos

Nada más pasar el Coll de la Fareille tendremos que estar muy atentos, ya que a nuestra izquierda, justo a nuestros pies, podemos encontrar el Dolmen del Coll de la Fareille, un pequeño dolmen que se une a los varios que se encuentran en la zona, pero todo y pasar cerca de muchos, este será el único que visitaremos.

Dolmen del Coll de la Fareille

Nos salimos un poco del camino para observarlo mejor

El camino ahora nos lleva por un bonito sendero que va ganando altura poco a poco pero sin pausa, en el que disfrutaremos de muchos cambios de vegetación, y que conforme vayamos avanzando nos dejará ver las ruinas de la Torre de Querroig, que desde esta vertiente parece de muy difícil acceso.

En este tramo el camino es precioso

Cada vez está más cerca la Torre del Querroig

Mientras ascendemos no podemos olvidarnos de mirar atrás o nos perderemos estas brutales estampas

Lo dicho, mejor poner el modo Slow Mountain y disfrutar

Este tipo de senderillos son mi debilidad

Ahora sí que estamos bien cerca de nuestro siguiente objetivo

Al rato llegamos al Coll de Querroig, donde cogeremos un descompuesto sendero, que en rápido ascenso, nos llevará a la cima de la Torre de Querroig, donde encontraremos las ruinas del Castell de Querroig.

Menudo mirador que tenían en el castillo

Oteamos un poco al Norte

Ahora al Este, con Cerbère y Portbou controlados

Al Oeste, el Canigó es quien se lleva todas las miradas

Nos damos un paseo por el complejo para ver detalles como las murallas del castillo

El Canigó lo encontramos con una boina que no se quitará en toda la mañana

A continuación os transcribo el cartel informativo que encontramos en el Coll de Querroig y que nos explica lo que podemos ver en la cima:

El conjunto consta de los vestigios de un castillo edificado a finales del S XIII por el Comte d'Empuries y concedido el 1303 al caballero Bernat de Rabós, Senyor de Cervera. Su hija Francesca, nacida en el castillo, recibió la orden de realizar una restauración en el 1355.

La torre, circular, y de la que hay constancia desde el 1543, fue construida posteriormente, aseguraba la conexión con la red de torres de señales de los reyes de Mallorca, y aseguraba la conexión con la Catalyna Sud.

La arquitectura de las troneras hacen pensar que el castillo fue reordenado en el siglo XVI.

Tras un rato disfrutando de las ruinas toca volver a descender, y es aquí donde empieza la liada tradicional de las rutas del blog...

Coll de Querroig

El caso es que el sendero rodeaba la cima secundaria del Querroig, en la que hay un vértice geodésico, pero mi idea no era hoyarlo, el tema es que vi que en uno de los salientes podía apoyar la cámara y hacer un zoom hacia el Canigó, por lo que me acerqué, y tras hacer la foto y ver que la cresta era muy sencilla, me engorilé y a ella que me fui.

Esta foto fue la culpable de la liada

Pero valió la pena, aunque solo fuera por eta bonita postal de la Torre de Querroig

Hasta aquí todo normal, el tema es que en vez de volver sobre mis pasos decidí seguir la misma al ver que se intuía una trocha, el problema es que la misma desaparecía de golpe entre la vegetación y una empinadísima caída, por lo que me tocó ir por donde me pareció más coherente, trochemoche incluido, como no, hasta dar con el sendero, que por suerte casi siempre tuve a la vista.

Ya de nuevo en el camino, vamos avanzando sin problemas por el amplio cordal que nos ha de llevar hasta el Pla del Ras.

El terreno cada vez es más cómodo, pero las vistas no decaen

La calima no nos deja disfrutar de más detalle pero le da un toque especial a las fotos

Pla del Ras

Desde el que aun podemos observar la Torre de Querroig

De aquí sale un sendero muy chulo, que justo por debajo del cordal, nos lleva en busca de una pista muy cómoda de transitar que va perdiendo cota de forma muy suave, todo ello mientras podemos observar el Pantà de Portbou, así como todo el cordal de la divisoria fronteriza y que hemos recorrido pocas horas antes.

Tras el tramo de pista, avanzar por este sendero es una gozada

Pantà de Portou, que recoge todas las aguas de los barrancos del circo

Descendemos por un bonito bosque de pinos

Todas las caras Norte las encontramos bien húmedas

Al rato, de nuevo volvemos a divisar el pueblo de Portbou mientras nos vamos acercando al Coll del Frare, justo donde nos cruzamos con la carretera, para poco metros más adelante coronar el Puig del Claper, que nos regala una preciosas vistas sobre Portbou, la Badia de Portbou y el cordal que une el Puig de Cervera y la Torre de Querroig.

Coll del Frare, con vistas a Llançà y el Cap de Creus

Al otro lado del valle, la Torre de Querroig

Portbou se nos va mostrando poco a poco

Tirando un poco de zoom podemos ver la caseta de la Gestapo del Puig de Cervera

Una pequeña panorámica para poder contemplar todo el cordal recorrido

Si antes veíamos la estación de Cerbère, ahora le toca a la de Portbou

El Puig del Claper ya lo tenemos a tocar

Que nos regala una brutales vistas a Llançà, el Port de la Selva y el Cap de Creus

Así como de la Badia de Portbou

Para ir en busca de Portobou iremos en busca de un senderillo que desciende de forma muy directa por la ladera que da al mar del Puig del Claper, por lo que os podéis imaginar las impresionantes vistas que podremos disfrutar durante el descenso.

Vamos descendiendo por un sendero flanqueado por chumberas

Cada vez tenemos más cerca Portbou

Visto de aquí, impresiona el ascenso que se ha de realizar para ganar el Puig de Cervera desde el mar

Apunto de llegar a Portbou el sendero nos va llevando al memorial a Walter Benjamin, filósofo judío alemán, que huyendo del nazismo llegó a Portbou, y viendo que no podría llegar a Portugal para embarcar hacia américa, su objetivo, decidió suicidarse allí, motivo por el que, al cumplirse 50 años, se construyó este memorial que trata de un pasadizo que se adentra en la tierra por una escalinata y que termina en una cristalera que cae al vacío sobre el mar, la verdad es que bajar por ella da bastante yuyu.

Memorial a Walter Benjamin

La verdad es que bajaba acojonado

Tras la visita al memorial continúo callejeando por Portbou hasta dar de nuevo con el coche y dando por terminada esta espectacular ruta.

Aunque solo sea por estas vistas, ya merece la visita al memorial

Y tras unas horas, ya estamos de regreso a Portbou

Y como no podía ser de otra manera tras un gran ruta, al llegar a casa una rica Paulaner

Sin lugar a dudas fue la ruta más impresionante de mi semana de vacaciones, y es una de aquellas que recomiendo al 100%, incluso si no se dispone de mucho tiempo, siempre se puede hacer la primera parte hasta el memorial a los republicanos y luego volver a Portbou por el GR-92.

A continuación os hago un pequeño resumen de los números de la ruta:

  • Tipo de ruta: Circular
  • Dificultad técnica: Media
  • Dificultad física: Fácil
  • Distancia: 17,88 Km
  • Punto más alto: 672m
  • Punto más bajo: 0 m
  • Desnivel positivo: 1.000 m
  • Desnivel negativo: 1.000 m
  • Desnivel acumulado: 2.000 m
  • Cimas ascendidas: 4
  • Tiempo empleado: 4 horas 47 minutos
  • Tiempo en movimiento: 3 horas 48 minutos
  • Velocidad media: 3,74 Km/h
  • Ritmo: 16:02 min/Km

Os adjunto el track de Wikiloc de la ruta: Portbou - Puig de Cervera - Torre de Querroig

Saludos!!!

3 comentarios:

  1. Hola David.

    Qué maravilla de entrada. Empezando por esa colección inicial de postales del precioso amanecer mediterráneo del que tuviste la suerte de disfrutar, qué colores tan chulos y qué bonitas fotografías sacaste, lo dicho, postales. Y luego el recorrido por el cordal, que se intuye rompepiernas, y que además de regalarte bonitas vistas hacia el mar también te puso al corriente de la historia del lugar (curioso que en la misma sierra hayan tanto vestigios bélicos como megalíticos). Y qué pasada, que de estar viendo el mar, y de golpe y porrazo, aparezcan los Pirineos, con el mítico Canigó a la cabeza. Un rutón lleno de momentazos, me ha encantado!!
    Ah, y veo que no faltó tu habitual liada, y esta vez con la amenaza de las chumberas, que menos mal que no te pinchaste con ellas, sino no hubieses podido sujetar ese copón de Paulaner jajaja.

    Un abrazo.

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  2. Hola David.

    Entrada para gozarla, macho! Tiene de todo y al hacerla bien prontito, todo el amanecer para tí. Recien llegados de Menorca, estamos maravillados con el senderismo costero; ese siempre menos reconocido, pero como lo pilles con las condiciones ideales, poco o nada masificado, poco calor y poca humedad, te hace maravillarte con una rutazas, como pueden ser por la Costa Brava o la Costa Menorquina.

    Uno de los proyectos que tenemos Maru y yo de vacaciones es irnos para Mayo por allí y hacer rutas tanto costeras como montañeras del interior.

    Además, tus rutas son ideales para hacerlas, porque en esos 18 km has metido de todo, aparte del ese sendero costero genial, castell con vistas increibles, vistas a Pirineos, bunker nazis, senderillos enfoscados, paseo por los pueblos, un poquito de Historia (triste por cierto con lo de Walter Benjamin) y, por supuesto, fresquitas Paulaners!!

    Ah todo esto, David, voy a pedirte que nos prestes tu track del wikiloc de la subida a la Peña Montañesa, que, si nada se tuerce, subiremos Maru y yo en un par de semanas ;-)

    Salud y viva tus rutas!!

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  3. Hola David.

    Muy bonita toda esta zona, hemos estado varias veces y nos ha gustado mucho, aunque, rutas las hemos realizado en la zona del Cap de Creus. La verdad es que Portbou, está bien escondido, cuesta llegar.

    De la circular, pues bien maja, recorrer la costa, es una gozada y más si es por sendero, por el que caminar, disfrutando del amanecer y el mar. El Cami de Ronda, solo he recorrido algún tramo pequeño, en San Feliu de Guixols y Tossa de Mar y está muy bien pensado.

    Me ha resultado curioso, el puesto de vigilancia de la Gestapo de la Alemania Nazi y los abetos, lo que es un clásico de la zona, son los monumentos megalíticos.

    Y para rematar la jornada, esas vistas hacia los pirineos, con el Canigó, como máximo exponentes, por lo que mereció la pena la liada, aunque al final, se nos va hacer raro, cuando no te líes 😆.

    Salud y montaña.

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